Una importante aseguradora estadounidense ofrece sus servicios a millones de clientes en toda Norteamérica. Sin embargo, la empresa se enfrentaba a un reto común a todo el sector: cancelaciones de pólizas que afectan negativamente a los resultados y a la marca. La investigación inicial concluyó que las facturas que se enviaban a los clientes eran un factor clave en un gran número de las bajas. Sin embargo, las iniciativas internas para abordar este problema valorado en millones de dólares fueron infructuosas y no tuvieron ningún impacto significativo.
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